15 DE SEPTIEMBRE
74kg
(peso postverano), 1 dieta empezada, 1 dieta quebrantada (¡he aguantado hasta
las 15:00! ¡Todo un récord!), 1.500 calorías.
Alimentos
consumidos hoy:
-
1 taza de té verde sin azúcar.
-
1 manzana.
-
1 bol de sopa de verduras.
-
1 yogur natural con miel.
-
6 galletas untadas con chocolate.
-
1 Cola cao.
-
7 galletas Tostadas.
-
1 bocadillo de chocolate para untar.
-
1 taza de té con azúcar.
-
Agua.
Tarde.
Mi habitación. Ugh. Lo último que podía pasarme hoy era
acabar helada bajo un par de arboles esperando que una tormenta de hielo
cesara. Después de un arrebato de ansiedad y haberme tragado todo lo que había
en una despensa para dos meses (la nevera), había decidido hacer algo de
ejercicio para quemar todo lo que había comido (que era mucho) y cogí la bici,
me puse los auriculares y pedaleé como si se me fuera la vida en ello. Y casi
se me va. Porqué de la nada, Dios, el karma, o alguien con poderes capaces de
producir un cambio climático instantáneo, provocó una tormenta torrencial. Si
hubiera sido de agua, todavía bien, ya que podría pedalear rápido, aunque me mojase y acabase como un
paraguas. Pero ese brujo/bruja que quería hacérmelo pasar mal, tuvo que recurrir
a otro tipo de tormenta. Una de hielos. Y no hablo de hielitos pequeños, de
esos que te rozan y te producen un pequeño cosquilleo. No. Hablo de esos
bloques de hielo que tiras en tu bebida favorita de verano. Grandes y duros. Me
pilló por sorpresa y lo único (y patético) que pude hacer fue refugiarme debajo
de un par de arboles. Y me pasé allí media hora, mojada (mucho), escuchando In My Veins, y la melancolía me inundó.
Hoy me sentí rara y
fuera de lugar. Algo triste. Aunque llevo así desde hace dos semanas. La última
vez que me pesé para ser exactos. Pero hoy empezaba el instituto de nuevo
(cursando el bachillerato), y nunca antes me había sentido con tan pocas ganas
de empezar el curso de nuevo. En realidad siempre estaba muy ilusionada (sí, en
serio) de empezar de nuevo, y sobretodo bachiller, pero me sentía como una de
esas feas y sucias alfombras en la que te secas los pies del fango cuando te ha
pillado por sorpresa una tormenta y has tenido que ponerte a cubierto bajo unos
árboles.
Sea como sea no podría
ser peor. O sí. Porque hoy he empezado una dieta. Y ya me la he saltado. Es una
dieta de siete días, cosa que debería ser fácil y rápida. Pero me entra la
ansiedad y me pongo a tragar como una aspiradora. No es por el hambre, porque podría pasar con
hambre mucho tiempo. Es el mero hecho de que pienso que no podré conseguirlo y
que seré una gorda vaca para siempre, y qué mejor modo de aceptarlo que
comiéndome cinco galletas, y un montón de bollería de más…
Soy un desastre. Por
eso he decidido empezar un diario. Uno a lo Bridget Jones. Porque no podría
sentirme (a mis casi 17 años) más identificada con ella. Porque ya me veo a mis
treinta años, soltera, borracha como una cuba y fumando cigarrillos, soñando
con mi sexy jefe en una editorial en la que no pinto nada. Espero como mínimo tener un pisito y vivir
sola. A lo mejor con un gato. Sí, con un gato. Le pondría Darcy (o algo
parecido) y sería súper peludo. Y me desdeñaría siempre, como hacen los gatos,
tan monos ellos. Yo quisiera ser un gato. Pasarme todo el día de aquí para
allá, comiendo y durmiendo, lamiéndome el pelo y mirando por encima del hombro a mi
dueño. Sí. Pero aunque quisiera no podría. Porque soy humana, de carne y hueso
(y grasa), y si Bridget Jones ha escrito un diario a sus treinta contando sus
penas, junto sus amigas y Tom, desquiciándose por su peso, por Daniel Cleaver y
su madre (que está loca de remate), ¿porqué una adolescente a sus dieciséis,
quejica, histérica y acomplejada no lo hace?
Cabe decir, que yo
también tengo a mis amigas feministas, solteras hasta la muerte, esperando, no
un príncipe azul, sino más bien alguien DECENTE (recalca esa palabra). Ariana y
Zoe, son algo como Sharon y Jude. Aunque no tengo un amigo gay (¡qué sería ya
pedir demasiado!), y no tengo en mente a ningún Daniel SexyBoss Cleaver, pero
ya aparecerá. Y tiene que hacerlo, para así acabar conociendo a mi Mark Darcy. Mmm…Mark
Darcy.
Me voy a comer una
galletita.
22:46.
Ugh.
Mañana empieza oficialmente el instituto. Hoy solo se la han pasado dos horas
dándole a la lengua. ¿Por qué soy tan poco original? Mi mochila es negra. Negra
como el carbón. Y lo peor es que la elegí yo, así que…
All by myself está sonando. Que oportuno. Creo que
me voy a ver El diario de Bridget Jones. Ella
estaría mirando Orgullo y prejuicio.
Yo haría lo mismo si España hubiese traducido los capítulos en español y los
hubiese vendido en DVD. Pero solo están en inglés, y Colin Firth (del cual
estoy enamorada, aunque ahora tenga 53 años) habla súper deprisa. Si no puedo
verlo en Orgullo y prejuicio lo veré
en El diario de Bridget Jones, que es
muy parecido al clásico, pero algo más moderno. Y más comercial.
00:03.
He
acabado de leer muy por encima el libro de nuevo. Mañana tengo que despertarme
a las siete y sigo despierta. Mañana me convertiré en zombie ¡yuju!
Tengo hambre.
A lo mejor me coma un cerebro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario