Translate

viernes, 19 de septiembre de 2014

JUEVES 18 DE SEPTIEMBRE

73kg (pero los compensaré en cuanto me acabe este bocadillo), 40% menos obsesionada con el peso, 1 tarde desperdiciada mirando Orgullo y prejuicio (¡Colin Firth! ¡Señor, que guapo es!), 2.000 calorías (¡puaj!)

17:19. ¿Porqué una chica gordita siempre tiene que enamorarse del el sex-symbol de la oficina/instituto/universidad/cualquier otro ambiente? ¿Por qué  no lo hacen de seres altaneros y melancólicos aunque muy atractivos como Mr. Darcy? Y ¿Por qué demonios nací en esta época? Bah, yo debería haber sido la mejor amiga de Jane Austen y no la adolescente rellenita y solitaria de hoy en día. Son injusticias de la vida, como cuando Dios le concede un metabolismo magnifico a una persona, que por más que coma helados no engorda, i a esas personas que con una pepita de chocolate ya no entran ni por la puerta de casa que los jodan. Porque a esos les habrá concedido alguna otra virtud, digo yo, pero… ¿Cuál? Aunque quien sabe si  Dios concede o no concede o si…bueno, sea como sea, no voy a meterme en temas religiosos. La duda es ¿cuales virtudes tenemos los que no tenemos cuerpo diez? Pues mente diez, que va a ser sino. Pero, esperad, porque ni  tan solo a mí me concedieron eso, porque de mente, solo tengo una, y es de burro. Ni cuerpo ni mente, ¿qué demonios tengo? ¿Eh? ¿Eh? A Elisabeth Bennet se le da una mente (y según Mr. Darcy unos bonitos ojos) sabia, y la verdad es que es bastante mona.
Lista de elementos en mí que el Gran Hermano me ha concedido:
-         Cuerpo diez: NO.
-         Mente diez: NO.
-         Belleza maravillosa: NO.
-         Personalidad fantástica: NI DE LEJOS.
-         Actitud: OBEDIENTE Y CORRECTA (vamos, una sumisa de Grey)
Definitivamente soy un avatar o  algo extraterrestre, porque humana no soy. No hay nada en mí. Soy un agujero negro, literal y metafóricamente, trago todo lo que es comestible (y a veces lo que no también) y aun así estoy más vacía de dotes que…que… ¡todo el mundo tiene dotes!
Esto es un desastre, y además mi madre no deja de llamarme, voy a contestar antes de que le destroce sus nervios (como a Mrs. Bennet).

22:57. Estoy alucinando. Mi madre estaba hablando por teléfono con mi tía (tía la cual le explico todo de mi vida) así que me pasó la llamada y me he pasado toda la tarde hablando con ella y mirando Orgullo y prejuicio. Le he hablado del agujero negro.
-         Pero cariño, tú no eres un agujero negro.
-         Bueno, mido casi como uno.
-         Anda, calla. ¿Sabes qué tienes tú, que muchas chicas diez no tienen?
-         Eh… ¿seguro que quieres que conteste? Tiene que ver con el agujero de nuevo…
-         Tienes un corazón que no te cabe en el pecho.
-         Sí, porque está rodeado de gras…
-         ¡Céntrate! –me dijo exasperada.
-         Lo siento, lo siento…
-         Te hablo de corazón, cariño, es algo que todos tenemos y que lo usamos de diferentes formas.
-         De acuerdo, pero a mí solo se me ocurre una forma.
-         ¿Y cuál es?
-         A ver, pues lo usan para… ¿vivir?
-         Tienes suerte que se interponga entre nosotras Francia, que si no…
-         Perdón.
-         Cielo, ¿porqué no te quieres?
Y eso me dejó sin palabras. ¿Por qué no me quiero? ¿Por qué no te quieres? ¿Porqué hay personas que no se quieren?
-         Sí que me quiero…
-         No, no lo haces. No eres perfecta, nadie lo es y…
-         Ehem…
-         Matt Bomer no es válido. Está fuera de nuestro alcance.
Yo y mi tía tenemos un enamoramiento por ese hombre, de verdad lo digo, es perfecto.
-         Si te quisieras un poco más, podrías querer a los de tu alrededor.
-         Yo ya quiero a los de mí…
-         ¿Estás enamorada?
-         No…
-         Pues no lo estarás hasta que te quieras un poco más.
-         Ya, pero…
-         Se me acaba el saldo ¡Saluda a tu madre! ¡Adióoos!
-         Pero…
Y ahí me dejó. Siempre lo hace. Tiene saldo de sobra. Sea como sea, el amor propio nunca había sido un punto en mi lista de objetivos (hago muchas listas, ya verás).
Y he estado investigando un poco (amo internet) y parece que el amor propio es esencial en el curso de la vida de una persona. Sin amor propio uno no puede dar un paso adelante, se queda estancado para siempre regodeándose en su autocompasión. Así que ¡fuera malos pensamientos! ¡Viva el amor propio! Y ya está. Ya me quiero a mi misma. Creo, porque… ¿cómo se quiere uno a sí mismo?

Lo que sí sé hacer es querer a Fitzwilliam Darcy, así que voy a pasar la noche haciéndolo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario