JUEVES 18 DE SEPTIEMBRE
73kg
(pero los compensaré en cuanto me acabe este bocadillo), 40% menos obsesionada
con el peso, 1 tarde desperdiciada mirando Orgullo y prejuicio (¡Colin Firth!
¡Señor, que guapo es!), 2.000 calorías (¡puaj!)
17:19.
¿Porqué
una chica gordita siempre tiene que enamorarse del el sex-symbol de la
oficina/instituto/universidad/cualquier otro ambiente? ¿Por qué no lo hacen de seres altaneros y melancólicos aunque
muy atractivos como Mr. Darcy? Y ¿Por qué demonios nací en esta época? Bah, yo
debería haber sido la mejor amiga de Jane Austen y no la adolescente rellenita
y solitaria de hoy en día. Son injusticias de la vida, como cuando Dios le
concede un metabolismo magnifico a una persona, que por más que coma helados no
engorda, i a esas personas que con una pepita de chocolate ya no entran ni por
la puerta de casa que los jodan. Porque a esos les habrá concedido alguna otra
virtud, digo yo, pero… ¿Cuál? Aunque quien sabe si Dios concede o no concede o si…bueno, sea
como sea, no voy a meterme en temas religiosos. La duda es ¿cuales virtudes
tenemos los que no tenemos cuerpo diez? Pues mente diez, que va a ser sino.
Pero, esperad, porque ni tan solo a mí
me concedieron eso, porque de mente, solo tengo una, y es de burro. Ni cuerpo
ni mente, ¿qué demonios tengo? ¿Eh? ¿Eh? A Elisabeth Bennet se le da una mente
(y según Mr. Darcy unos bonitos ojos) sabia, y la verdad es que es bastante
mona.
Lista
de elementos en mí que el Gran Hermano me ha concedido:
-
Cuerpo diez: NO.
-
Mente diez: NO.
-
Belleza maravillosa: NO.
-
Personalidad fantástica: NI DE LEJOS.
-
Actitud: OBEDIENTE Y CORRECTA (vamos,
una sumisa de Grey)
Definitivamente soy un
avatar o algo extraterrestre, porque
humana no soy. No hay nada en mí. Soy un agujero negro, literal y
metafóricamente, trago todo lo que es comestible (y a veces lo que no también)
y aun así estoy más vacía de dotes que…que… ¡todo el mundo tiene dotes!
Esto es un desastre, y
además mi madre no deja de llamarme, voy a contestar antes de que le destroce
sus nervios (como a Mrs. Bennet).
22:57.
Estoy
alucinando. Mi madre estaba hablando por teléfono con mi tía (tía la cual le
explico todo de mi vida) así que me pasó la llamada y me he pasado toda la
tarde hablando con ella y mirando Orgullo
y prejuicio. Le he hablado del agujero negro.
-
Pero cariño, tú no eres un agujero
negro.
-
Bueno, mido casi como uno.
-
Anda, calla. ¿Sabes qué tienes tú, que
muchas chicas diez no tienen?
-
Eh… ¿seguro que quieres que conteste?
Tiene que ver con el agujero de nuevo…
-
Tienes un corazón que no te cabe en el
pecho.
-
Sí, porque está rodeado de gras…
-
¡Céntrate! –me dijo exasperada.
-
Lo siento, lo siento…
-
Te hablo de corazón, cariño, es algo que
todos tenemos y que lo usamos de diferentes formas.
-
De acuerdo, pero a mí solo se me ocurre
una forma.
-
¿Y cuál es?
-
A ver, pues lo usan para… ¿vivir?
-
Tienes suerte que se interponga entre
nosotras Francia, que si no…
-
Perdón.
-
Cielo, ¿porqué no te quieres?
Y eso me dejó sin
palabras. ¿Por qué no me quiero? ¿Por qué no te quieres? ¿Porqué hay personas
que no se quieren?
-
Sí que me quiero…
-
No, no lo haces. No eres perfecta, nadie
lo es y…
-
Ehem…
-
Matt Bomer no es válido. Está fuera de
nuestro alcance.
Yo y mi tía tenemos un
enamoramiento por ese hombre, de verdad lo digo, es perfecto.
-
Si te quisieras un poco más, podrías
querer a los de tu alrededor.
-
Yo ya quiero a los de mí…
-
¿Estás enamorada?
-
No…
-
Pues no lo estarás hasta que te quieras
un poco más.
-
Ya, pero…
-
Se me acaba el saldo ¡Saluda a tu madre!
¡Adióoos!
-
Pero…
Y ahí me dejó. Siempre
lo hace. Tiene saldo de sobra. Sea como sea, el amor propio nunca había sido un
punto en mi lista de objetivos (hago muchas listas, ya verás).
Y he estado
investigando un poco (amo internet) y parece que el amor propio es esencial en
el curso de la vida de una persona. Sin amor propio uno no puede dar un paso
adelante, se queda estancado para siempre regodeándose en su autocompasión. Así
que ¡fuera malos pensamientos! ¡Viva el amor propio! Y ya está. Ya me quiero a
mi misma. Creo, porque… ¿cómo se quiere uno a sí mismo?
Lo que sí sé hacer es
querer a Fitzwilliam Darcy, así que voy a pasar la noche haciéndolo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario