Translate

lunes, 29 de septiembre de 2014

SÁBADO 27 DE SEPTIEMBRE


75kg (mea culpa), depresión: en la cumbre de las cumbres, 1.600 calorías (porque en casa no hay nada que pase de las 80 calorías, así que…)

21:16. Es deprimente estar deprimida. No puedes ser tú misma de ninguna manera. Deambulas por casa como alma en pena y no hay forma de que dejes de tragar dulce. Tanto como puedas. Es deprimente tener este tipo de crisis emocional, física, de identidad,…tantas crisis juntas que, bueno, acabas por los suelos. Acabas destrozada, no hay nada que te haga avanzar. Porque es otro de mis defectos. No soy capaz de poner punto y final a esto y seguir; cada vez que me digo que cambiaré, al menos de humor, lo pospongo. Todo lo pospongo. Sé que Mireia me dijo <<No te gusta estar deprimida, pero te has acostumbrado y ahora estás estancada. >> Y tiene razón, en parte. Pero siento que lo que me está pasando no acaba aquí. Es como cuando comes algo (mis ejemplos se centran siempre en la comida, por lo que parece) y siempre dejas lo más bueno para el final, para poder disfrutarlo. Pues yo uso eso con todos los aspectos de mi vida.
No quiero estar con nadie, pero a la vez necesito a alguien que me dé algo de cariño. Me siento tan mal, porque le prometí a Mireia el jueves que dejaría de pensar negativamente, que tenía que ponerme las pilas i que lo iba a hacer. Me siento mal por toda la charla de ánimo que me dio. Me sirvió, pero ni tan solo la cuarta parte de lo quisiera. No necesito ninguna más, porque tengo que salir de esto yo sola, no sé cómo, pero tengo que hacerlo. Siento que estoy sucia, mi cara la he lavado solo una vez, y fue el jueves por la noche. Mi rostro solo ha tocado el agua tres veces desde entonces, y solo de agua salada. No tengo ganas de nada, excepto de comer. Tengo que lavarme el pelo, porque empiezo a sentirlo algo graso, también.
Lo más raro es que cuando encuentro un pequeño momento para charlar con mamá de estas cosas, se me humedecen los ojos mientras me habla de las cortinas de la vecina. De verdad mamá, te agradezco todos los momentos en los que me has visto llorar en mi habitación, y simplemente me has dejado sola sin hacer preguntas, pero creo que ahora necesito un abrazo tuyo. Leí el otro día que una para sentirse feliz, debería dar como  mínimo ocho abrazos al día. Yo le doy uno a mi madre cada dos meses, creo, y mi padre cuando se va de viaje. Mi hermano creo que solo le he dado tres abrazos desde que tengo memoria. Necesito uno de esos. Urgentemente. Me da igual de quien, si de un desconocido o de un familiar. Pero necesito un poco de apoyo, o si no, acabaré en el suelo. Y temo que no podré levantarme.
Las nubes están acaparándolo todo, incluidas esas pocas estrellas que deslumbraban con una suave luz el cielo.

21:30. Acaba de pasar una estrella fugaz. Me he quedado en blanco, y solo he podido pedir un patético deseo que no se cumplirá.
A veces me pongo a pensar cuál fue la acción que desencadenó todo lo que me tiene en vela, ahora mismo. Y siempre llego a dos conclusiones:
A: Si un verano no hubiera engordado, ahora estaría disfrutando de un autoestima, salud, humor, físico ejemplares.
B: Es cosa de la adolescencia. Deja que pase.
A lo mejor todo lo que me ocurre está relacionado con que he empezado el bachillerato, y siento que estoy más cerca de lo que será mi vida de verdad. Siento que algo está por empezar, y que nunca volveré a ser la misma. Siento que estoy caminando por un camino de arena, y que a lo lejos veo que tendré que cambiar de camino, uno de piedras, y que estoy andando lentamente, y de vez en cuando cayendo al suelo para no tener que llegar a ese momento, en el que, por desgracia, todo cambiará. Todavía estoy rememorando todo lo que he vivido estos años, y necesito un poco más de ello, no tengo suficiente. El miedo se apodera de mí. Creo que lo sé todo, y desconozco lo más esencial. Yo.
No me reconozco. Y no porque esté actuando como yo nunca haría, sino porque simplemente no me conozco. Necesito a alguien que me hable de mi, de cómo soy, de mis defectos y virtudes (aunque sean pocas), necesito que me diga si soy divertida, simpática, amable, rencorosa, mezquina…necesito que alguien me conozca. Necesito querer a alguien. Necesito quererme a mí misma.

21:45. Solo queda una estrella en el cielo visible. Tengo miedo de que sea un satélite. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario