DOMINGO 21 DE SEPTIEMBRE
73,4kg
(me voy a poner histérica en cualquier momento, en serio), 7 revistas revisadas
por mis amigas, 2.600 calorías (voy mejorando, sí)
20:30. Hoy
han venido Zoe y Ariana. Nos hemos pasado la tarde leyendo revistas del
corazón, riéndonos de las famosas, envidiando sus cuerpos y vestidos (al menos
yo y Ariana), y babeando por Rubén cortada. Zoe, por su parte, me ha leído
miles de artículos sobre la felicidad y indignada por otros artículos que contenían
trucos de belleza. Para ella todo ese mundo es muy superficial. En realidad lo
es para todas, pero entre amigas siempre hay una fiel feminista, en contra de
todo lo superficial acerca de la belleza exterior, blah, blah, blah…y una más
débil que sucumbe a la presión de la sociedad actual. Esa soy yo, por si no
quedaba claro. Ariana está en un punto intermedio, aunque sea la reina de las
feministas, tiene su lado cariñoso y necesitado de masculinidad. Estoy
esperando vérselo.
Me
gustan mis amigas. Puedo comer con ellas tortitas repletas de miel y
mantequilla sin tener en cuenta las calorías. Me lo paso genial con ellas,
discutiendo sobre el mundo actual y lo hortera que se viste a veces Taylor
Swift. Ariana me da un sermón sobre comer sano, pero luego es la primera en
comprar un Smoothie, y mi otra amiga devora cualquier bolsa de chucherías que
encuentra por su paso. Lo bueno (o
envidioso) de Zoe, es que es tan alta, pero tan alta (alrededor del 1,90) que
aunque coma, y coma, engorda (muy poco) y no se nota. Lo bueno de Ari es que
come y come, pero hace ejercicio a diario, y nunca deja de moverse. Lo bueno de
mi es que…que…dejemos el tema.
Ellas
son mi familia urbana, con la que puedo charlar y charlar de famosos
guapísimos, o de personajes ficticios, comer, reír y no dejar de reír. Porque
últimamente he cogido el vicio de reírme por todo. Lo peor es que mi risa no es
nada atractiva, parezco una gallina ahogándome en mi propia saliva. O una vaca
de esas que pillaron la enfermedad de las vacas locas, o algo por el estilo.
Además, mamá dice que una chica deja de ser hermosa cuando se ríe muy a menudo.
Fantástico. No es muy elegante, según ella. Claro mamá, tienes toda la razón,
si no te importa voy a cruzar las piernas mientras me tomo mi taza de té con el
dedo meñique levantado y hablo de Mozart y Chopin con el pelo peinado a la
perfección.
Aunque
la imagen es muy tentadora, voy a intentar borrarla de mi mente. Una no debe
imaginar-se como una Mrs. Bingley
estúpida y fanfarrona. Yo tengo que ser una Lizzie Bennet.
Creo
que voy a seguir soñando con Rubén Cortada, y mañana seguiré haciéndolo con mi
familia urbana.
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