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martes, 23 de septiembre de 2014

DOMINGO 21 DE SEPTIEMBRE

73,4kg (me voy a poner histérica en cualquier momento, en serio), 7 revistas revisadas por mis amigas, 2.600 calorías (voy mejorando, sí)

20:30. Hoy han venido Zoe y Ariana. Nos hemos pasado la tarde leyendo revistas del corazón, riéndonos de las famosas, envidiando sus cuerpos y vestidos (al menos yo y Ariana), y babeando por Rubén cortada. Zoe, por su parte, me ha leído miles de artículos sobre la felicidad y indignada por otros artículos que contenían trucos de belleza. Para ella todo ese mundo es muy superficial. En realidad lo es para todas, pero entre amigas siempre hay una fiel feminista, en contra de todo lo superficial acerca de la belleza exterior, blah, blah, blah…y una más débil que sucumbe a la presión de la sociedad actual. Esa soy yo, por si no quedaba claro. Ariana está en un punto intermedio, aunque sea la reina de las feministas, tiene su lado cariñoso y necesitado de masculinidad. Estoy esperando vérselo.
Me gustan mis amigas. Puedo comer con ellas tortitas repletas de miel y mantequilla sin tener en cuenta las calorías. Me lo paso genial con ellas, discutiendo sobre el mundo actual y lo hortera que se viste a veces Taylor Swift. Ariana me da un sermón sobre comer sano, pero luego es la primera en comprar un Smoothie, y mi otra amiga devora cualquier bolsa de chucherías que encuentra por su paso.  Lo bueno (o envidioso) de Zoe, es que es tan alta, pero tan alta (alrededor del 1,90) que aunque coma, y coma, engorda (muy poco) y no se nota. Lo bueno de Ari es que come y come, pero hace ejercicio a diario, y nunca deja de moverse. Lo bueno de mi es que…que…dejemos el tema.
Ellas son mi familia urbana, con la que puedo charlar y charlar de famosos guapísimos, o de personajes ficticios, comer, reír y no dejar de reír. Porque últimamente he cogido el vicio de reírme por todo. Lo peor es que mi risa no es nada atractiva, parezco una gallina ahogándome en mi propia saliva. O una vaca de esas que pillaron la enfermedad de las vacas locas, o algo por el estilo. Además, mamá dice que una chica deja de ser hermosa cuando se ríe muy a menudo. Fantástico. No es muy elegante, según ella. Claro mamá, tienes toda la razón, si no te importa voy a cruzar las piernas mientras me tomo mi taza de té con el dedo meñique levantado y hablo de Mozart y Chopin con el pelo peinado a la perfección.
Aunque la imagen es muy tentadora, voy a intentar borrarla de mi mente. Una no debe imaginar-se  como una Mrs. Bingley estúpida y fanfarrona. Yo tengo que ser una Lizzie Bennet.
Creo que voy a seguir soñando con Rubén Cortada, y mañana seguiré haciéndolo con mi familia urbana.



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