Translate

domingo, 12 de octubre de 2014

SÁBADO 11 DE OCTUBRE

Peso: No sé, me acabo de comer un bol de cereales, estado de ánimo: decente, estado corporal: decadente, calorías: muchas.

10:12. Mientras me trago mis cereales, acoplo a mi mente la idea de que darse un baño en casa será cosa de lujo, y una ducha, lo mismo.
Parece que mis padres, en su manía de aceptar ofertas y buscar siempre lo barato de lo barato, hace cosa de un mes se cambiaron de una compañía de gas que hasta ese momento les iba de maravilla, a una que les daba una oferta increíble. En ese momento de nuestras vidas íbamos más bien cortísimos de dinero. Aunque en realidad hace mucho que vamos cortos de dinero…
Sea como sea, a mis padres les pareció oportuno así que firmaron un contrato al que no echaron ni ojeada y contentísimos de la vida. Meeeeeeeeeeeec, error. Ahora parece ser que mis padres no pagaron (según los de la compañía) alguna factura del año de la pera y nos han cortado el gas. En un intento de reivindicarse, mis padres han querido cambiarse de compañía, y volvieron a la anterior. Hasta ahora todo es un lío ¿no? , pues solo es el principio. Parece que les llegó una factura a mis padres de la nueva compañía. Algo raro, ya que hace casi dos meses que no tenemos gas. Llamando, les han contado que la compañía va cobrando un pago que es fijo, pero que no pueden devolverles el gas, ya que ellos no se lo cortaron. Tienen que llamar a la antigua compañía para que les abran otra vez el gas, y entonces les contará para la nueva. Hay algo aún peor. Que la compañía anterior no quiere abrir el gas si no hemos pagado esa factura de cuando no existían los ordenadores, y si, en realidad está pagada, mis padres deberán buscar la factura (entre el montón de facturas que hay por casa) y enviar una carta a la compañía.
Conclusión: NO HABRÁ AGUA CALIENTE EN LOS PROXIMOS MESES.
Problema: Estamos en otoño.
¡Yuju! Más que la Pequeña Bridget Jones seré Pequeña Apestosa Bridget Jones.
No. Pienso. Ducharme. Con. Agua. Fría.
Nunca. Es una de mis manías más grandes. Me es imposible ducharme con agua fría. Totalmente imposible. En otoño s eme pone la piel de gallina y las manos congeladas, y Noelia tiene que darme su cálida mano por las mañanas porque si no se me quiebran. Maldita sea. Parece que la irresponsabilidad y desorden me viene de herencia. Estoy sucia, pero no quiero ducharme. Tengo que calentar el agua (no la suficiente) y ducharme con ella en un cubo algo grande (pero no lo suficiente.
Parezco Bridget cuando Marc y ella lo dejan. Solo que a mí no me deja Mark. Ni tan solo tengo un Mark.
Sigo enamorada de alguien inexistente, en serio. No siento nada por nadie. ¿Por qué coño tengo las expectativas tan altas? Maldito Mr. Darcy. Todo esto es culpa suya. Sí, eso es.

21:15. Oh Dios mío. Estaba mirando la tele espatarrada en el sofá Extreme Makeover, estúpido, lo sé. Pero de la nada, han dicho algo que me ha hecho pensar mucho. Muchísimo. Un comediante quería cambiar, porque era feo, y blah, blah, blah…y una compañera suya comediante, dijo: << Normalmente los comediantes se sienten acomplejados o insatisfechos consigo mismos, por eso hacen chistes sobre ellos mismos y utilizan esos complejos para bromear. Porque así el público se ríe con él, no de él. >>
Normalmente, cerca de Zoë o Ariana, para hacerlas reír, solía utilizar mis complejos para hacer chistes, me burlaba de mi misma, pero nos reíamos juntas. Pero ahora ya no tengo ni que pensarlo, lo hago sin querer. Me sale solo. Me auto compadezco de mí misma, pero riéndome. Oh Dios mío. Es como si ya tuviera claro que seré así para siempre. Todo esto es culpa de los estereotipos y de la sociedad hoy en día. Todo.


00:15. ¿Porqué soy tan poco atractiva? ¿Por qué? ¡Esto definitivamente es culpa de Mark Darcy! 

lunes, 6 de octubre de 2014

OCTUBRE, Un amor inexistente

LUNES 6 DE OCTUBRE

73,2 kg (¿qué demonios?) 75% de felicidad (un número bastante alto) 85% de pereza (siempre por encima del otro) 1 corrector nuevo de ojos (¡adiós a la zombie de mí!) 3100 calorías (no entiendo nada)


18:58. Hace una semana que no escribo. Y durante esa semana no me ha pasado absolutamente nada. Rien de rien.Pero no todo siempre es oscuridad, lluvia, lágrimas, grasa, etc…Hoy me siento bien, hoy estoy algo más feliz. Pero… ¿cómo no estarlo cuando tienes entre tus manos algo de un valor incalculable? Sinceramente, los bienes materiales (al menos algunos) sí nos dan la felicidad, o sino miradme a mí, preparando un maratón de Orgullo y prejuicio para este miércoles, ya que, ¡tengo el DVD en español! Sí, sí, y la portadita es monísima con Colin mirando de reojo como egocéntrico guapísimo. No sé, pero a mí como no me instalen una mini tele con su DVD en mi habitación me muero.
Y hay más. Una con tanta depresión algo tiene que comprar-se, y tras ir de compras con mi madre (santa paciencia la mía) y tras probarme cantidad de pantalones (la depresión iba creciendo), me acabé comprando unos botines de tacón, que, aunque no sé realmente andar con tacón, una se siente sexy encima de ellos.
Y también tengo corrector de ojos nuevo, fantástico para mis mañanas de ojera negra, negra (que suelen ser la mayoría).
Sea como sea estoy radiante. Me voy a cantar Woman Trouble mientras me hago una ensalada.

I feel fantastic, bombastic, ecstatically astounded…

lunes, 29 de septiembre de 2014

SÁBADO 27 DE SEPTIEMBRE


75kg (mea culpa), depresión: en la cumbre de las cumbres, 1.600 calorías (porque en casa no hay nada que pase de las 80 calorías, así que…)

21:16. Es deprimente estar deprimida. No puedes ser tú misma de ninguna manera. Deambulas por casa como alma en pena y no hay forma de que dejes de tragar dulce. Tanto como puedas. Es deprimente tener este tipo de crisis emocional, física, de identidad,…tantas crisis juntas que, bueno, acabas por los suelos. Acabas destrozada, no hay nada que te haga avanzar. Porque es otro de mis defectos. No soy capaz de poner punto y final a esto y seguir; cada vez que me digo que cambiaré, al menos de humor, lo pospongo. Todo lo pospongo. Sé que Mireia me dijo <<No te gusta estar deprimida, pero te has acostumbrado y ahora estás estancada. >> Y tiene razón, en parte. Pero siento que lo que me está pasando no acaba aquí. Es como cuando comes algo (mis ejemplos se centran siempre en la comida, por lo que parece) y siempre dejas lo más bueno para el final, para poder disfrutarlo. Pues yo uso eso con todos los aspectos de mi vida.
No quiero estar con nadie, pero a la vez necesito a alguien que me dé algo de cariño. Me siento tan mal, porque le prometí a Mireia el jueves que dejaría de pensar negativamente, que tenía que ponerme las pilas i que lo iba a hacer. Me siento mal por toda la charla de ánimo que me dio. Me sirvió, pero ni tan solo la cuarta parte de lo quisiera. No necesito ninguna más, porque tengo que salir de esto yo sola, no sé cómo, pero tengo que hacerlo. Siento que estoy sucia, mi cara la he lavado solo una vez, y fue el jueves por la noche. Mi rostro solo ha tocado el agua tres veces desde entonces, y solo de agua salada. No tengo ganas de nada, excepto de comer. Tengo que lavarme el pelo, porque empiezo a sentirlo algo graso, también.
Lo más raro es que cuando encuentro un pequeño momento para charlar con mamá de estas cosas, se me humedecen los ojos mientras me habla de las cortinas de la vecina. De verdad mamá, te agradezco todos los momentos en los que me has visto llorar en mi habitación, y simplemente me has dejado sola sin hacer preguntas, pero creo que ahora necesito un abrazo tuyo. Leí el otro día que una para sentirse feliz, debería dar como  mínimo ocho abrazos al día. Yo le doy uno a mi madre cada dos meses, creo, y mi padre cuando se va de viaje. Mi hermano creo que solo le he dado tres abrazos desde que tengo memoria. Necesito uno de esos. Urgentemente. Me da igual de quien, si de un desconocido o de un familiar. Pero necesito un poco de apoyo, o si no, acabaré en el suelo. Y temo que no podré levantarme.
Las nubes están acaparándolo todo, incluidas esas pocas estrellas que deslumbraban con una suave luz el cielo.

21:30. Acaba de pasar una estrella fugaz. Me he quedado en blanco, y solo he podido pedir un patético deseo que no se cumplirá.
A veces me pongo a pensar cuál fue la acción que desencadenó todo lo que me tiene en vela, ahora mismo. Y siempre llego a dos conclusiones:
A: Si un verano no hubiera engordado, ahora estaría disfrutando de un autoestima, salud, humor, físico ejemplares.
B: Es cosa de la adolescencia. Deja que pase.
A lo mejor todo lo que me ocurre está relacionado con que he empezado el bachillerato, y siento que estoy más cerca de lo que será mi vida de verdad. Siento que algo está por empezar, y que nunca volveré a ser la misma. Siento que estoy caminando por un camino de arena, y que a lo lejos veo que tendré que cambiar de camino, uno de piedras, y que estoy andando lentamente, y de vez en cuando cayendo al suelo para no tener que llegar a ese momento, en el que, por desgracia, todo cambiará. Todavía estoy rememorando todo lo que he vivido estos años, y necesito un poco más de ello, no tengo suficiente. El miedo se apodera de mí. Creo que lo sé todo, y desconozco lo más esencial. Yo.
No me reconozco. Y no porque esté actuando como yo nunca haría, sino porque simplemente no me conozco. Necesito a alguien que me hable de mi, de cómo soy, de mis defectos y virtudes (aunque sean pocas), necesito que me diga si soy divertida, simpática, amable, rencorosa, mezquina…necesito que alguien me conozca. Necesito querer a alguien. Necesito quererme a mí misma.

21:45. Solo queda una estrella en el cielo visible. Tengo miedo de que sea un satélite. 
VIERNES 26 DE SEPTIEMBRE


Kilogramos: ¡Me da igual! Lágrimas: ¡Por fin se han dignado a salir rápidamente! Calorías: Suficientes para pegarme una bofetada, mental, claro.

22:04. Estoy tan feliz y tan triste a la vez. Ayer quedé con Mireia, aunque no me apetecía nada. Pero eso pasa, que cuando piensas que algo irá de algún modo, los planes dan un giro de trescientos sesenta grados y no puedes creerlo.
Después de habernos pasado toda la tarde hablando, por fin entramos en el tema en el que ella quería profundizar, y hacía años que no hacíamos: yo.
Mireia es una chica guapísima y muy risueña que conozco hace cuatro años. Tenemos muchísimas cosas en común, tantas, que a veces siento que es demasiado irreal. Obviamente somos completamente diferentes. Contradictoria, ya.
El caso es que, raramente, Mireia sabía por lo que pasaba, aunque a ella le pasaba en aspectos diferentes (como dije es guapísima, y sus problemas no son especialmente de físico). Sea como sea se la pasó hora y media hablando y hablando, de corrido, sin parar mientras yo la miraba con el rostro aguado (y como un ogro, seguramente). Me ayudó. Era lo que estaba esperando durante semanas. Me dijo, no lo que necesitaba oír, más bien, la verdad, que yo conocía des de un principio, y que me negaba a aceptar.
Me estoy preguntando cuando llegará el momento en que cambie, o al menos, vuelva a ser la de antes. Esta época de la vida en una mierda, una tiene crisis de identidad, más complejos que pelos en la cabeza, y encima están los chicos, que no aportan nada positivo ¡malditos seáis!
Me voy a dormir, que después de semanas en vela, creo que merezco un poco de descanso. Parezco un zombie, literalmente. Solo me consuela saber que Zoe…bueno. Eso lo dejaré para más tarde. Es algo que todavía me tiene excitadísima, y todavía no sé cómo superarlo.

Ah, a propósito, ahora tengo un nuevo mantra que Mireia me ha hecho aprender: << desconecta el chip, desconecta el chip, desconecta el chip>>, en cualquier momento me convertiré en un robot. 
MIÉRCOLES 24 DE SEPTIEMBRE


Peso: no se puede distinguir muy bien con los ojos llorosos, pero empieza por 7, eso sí, depresión: in crescendo, calorías: 2.900 (fantástico)

20:45. Susana se acaba de marchar. Llevamos cuatro horas hablando. Susana es algo así como Magda (aunque no sea una novia petulante). Nos pasamos horas y horas cotilleando, y sí, lo admito, criticando a todas las odiosas chicas nuevas que conocemos en el instituto. Susana va a  otro instituto, y está haciendo un ciclo de administración. Y aunque actualmente no sale con nadie, le gusta alguien. Nosotras lo llamamos estar un 80% soltera y el otro 20% comprometida. Porque cuando te interesa alguien, tienes que estar mínimamente comprometida.
También hemos hablado de nuestro complejo con el cuerpo (Susana también tiene) y aunque ella lo lleva magnifico, no he querido entrar en detalles y solo le he explicado muy por encima lo que me pasa. Obviamente me ha dado ànimos, que sinceramente no me han servido de nada. Voy a comerme un yogurt de fresa sentada en la terraza escuchando música, preferiblemente Stop. Hace frío. Y estoy sola. Menudo panorama.


01:46. Mañana tengo que ir al insti. Y no quiero. Tengo la sensación de que cada día se me nota más mi tristeza. Menuda mierda. Tendré que arreglármelas para hacer sonreirá a alguien. Cuando alguien sonríe se me hace más fácil  hacerlo a mí. Hace frío, pero no quiero levantarme a cerrar la ventana. Quiero quedarme en la cama, para revolcarme en mi propia tristeza ¡soy de lo más positiva! ¡hurra! 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

MARTES 22 DE SEPTIEMBRE

Veces que me he pesado: 1 cada quince minutos, veces que me ha decepcionado el resultado: el doble, bocadillos tragados: 3, pensamientos negativos: quinientos por hora (porque hasta mi agilidad mental está engordando, y no de neuronas)

21:32. Hoy mi depresión es más palpable que de costumbre. Ojalá fuese guapa. Ojalá fuese delgada. Ojalá fuese inteligente. Ojalá dejase de quejarme.

01:34. Debería irme a dormir. Pero no puedo. Quiero salir de este trance de depresión que llevo cargando des de hace semanas. Quiero ponerme las pilas positivas y planear formas para cambiar. Quiero hacerlo con todas mis ganas. Pero cuando llego a mi habitación, para coger lápiz y papel y empezar una lista (hago muchas listas) con propósitos (nunca cumplidos, por cierto), sucumbo a la llamada de la cama, los auriculares, música deprimente, y fantasías de mi misma delgada. Estoy loca.


05:26. No tengo sueño, solo quiero escuchar Out Of Reach y llorar. Pero tampoco lloro, porque mis ojos no me lo permiten, están secos como una pasa. Creo que voy a cerrar los ojos…

martes, 23 de septiembre de 2014

DOMINGO 21 DE SEPTIEMBRE

73,4kg (me voy a poner histérica en cualquier momento, en serio), 7 revistas revisadas por mis amigas, 2.600 calorías (voy mejorando, sí)

20:30. Hoy han venido Zoe y Ariana. Nos hemos pasado la tarde leyendo revistas del corazón, riéndonos de las famosas, envidiando sus cuerpos y vestidos (al menos yo y Ariana), y babeando por Rubén cortada. Zoe, por su parte, me ha leído miles de artículos sobre la felicidad y indignada por otros artículos que contenían trucos de belleza. Para ella todo ese mundo es muy superficial. En realidad lo es para todas, pero entre amigas siempre hay una fiel feminista, en contra de todo lo superficial acerca de la belleza exterior, blah, blah, blah…y una más débil que sucumbe a la presión de la sociedad actual. Esa soy yo, por si no quedaba claro. Ariana está en un punto intermedio, aunque sea la reina de las feministas, tiene su lado cariñoso y necesitado de masculinidad. Estoy esperando vérselo.
Me gustan mis amigas. Puedo comer con ellas tortitas repletas de miel y mantequilla sin tener en cuenta las calorías. Me lo paso genial con ellas, discutiendo sobre el mundo actual y lo hortera que se viste a veces Taylor Swift. Ariana me da un sermón sobre comer sano, pero luego es la primera en comprar un Smoothie, y mi otra amiga devora cualquier bolsa de chucherías que encuentra por su paso.  Lo bueno (o envidioso) de Zoe, es que es tan alta, pero tan alta (alrededor del 1,90) que aunque coma, y coma, engorda (muy poco) y no se nota. Lo bueno de Ari es que come y come, pero hace ejercicio a diario, y nunca deja de moverse. Lo bueno de mi es que…que…dejemos el tema.
Ellas son mi familia urbana, con la que puedo charlar y charlar de famosos guapísimos, o de personajes ficticios, comer, reír y no dejar de reír. Porque últimamente he cogido el vicio de reírme por todo. Lo peor es que mi risa no es nada atractiva, parezco una gallina ahogándome en mi propia saliva. O una vaca de esas que pillaron la enfermedad de las vacas locas, o algo por el estilo. Además, mamá dice que una chica deja de ser hermosa cuando se ríe muy a menudo. Fantástico. No es muy elegante, según ella. Claro mamá, tienes toda la razón, si no te importa voy a cruzar las piernas mientras me tomo mi taza de té con el dedo meñique levantado y hablo de Mozart y Chopin con el pelo peinado a la perfección.
Aunque la imagen es muy tentadora, voy a intentar borrarla de mi mente. Una no debe imaginar-se  como una Mrs. Bingley estúpida y fanfarrona. Yo tengo que ser una Lizzie Bennet.
Creo que voy a seguir soñando con Rubén Cortada, y mañana seguiré haciéndolo con mi familia urbana.



viernes, 19 de septiembre de 2014

JUEVES 18 DE SEPTIEMBRE

73kg (pero los compensaré en cuanto me acabe este bocadillo), 40% menos obsesionada con el peso, 1 tarde desperdiciada mirando Orgullo y prejuicio (¡Colin Firth! ¡Señor, que guapo es!), 2.000 calorías (¡puaj!)

17:19. ¿Porqué una chica gordita siempre tiene que enamorarse del el sex-symbol de la oficina/instituto/universidad/cualquier otro ambiente? ¿Por qué  no lo hacen de seres altaneros y melancólicos aunque muy atractivos como Mr. Darcy? Y ¿Por qué demonios nací en esta época? Bah, yo debería haber sido la mejor amiga de Jane Austen y no la adolescente rellenita y solitaria de hoy en día. Son injusticias de la vida, como cuando Dios le concede un metabolismo magnifico a una persona, que por más que coma helados no engorda, i a esas personas que con una pepita de chocolate ya no entran ni por la puerta de casa que los jodan. Porque a esos les habrá concedido alguna otra virtud, digo yo, pero… ¿Cuál? Aunque quien sabe si  Dios concede o no concede o si…bueno, sea como sea, no voy a meterme en temas religiosos. La duda es ¿cuales virtudes tenemos los que no tenemos cuerpo diez? Pues mente diez, que va a ser sino. Pero, esperad, porque ni  tan solo a mí me concedieron eso, porque de mente, solo tengo una, y es de burro. Ni cuerpo ni mente, ¿qué demonios tengo? ¿Eh? ¿Eh? A Elisabeth Bennet se le da una mente (y según Mr. Darcy unos bonitos ojos) sabia, y la verdad es que es bastante mona.
Lista de elementos en mí que el Gran Hermano me ha concedido:
-         Cuerpo diez: NO.
-         Mente diez: NO.
-         Belleza maravillosa: NO.
-         Personalidad fantástica: NI DE LEJOS.
-         Actitud: OBEDIENTE Y CORRECTA (vamos, una sumisa de Grey)
Definitivamente soy un avatar o  algo extraterrestre, porque humana no soy. No hay nada en mí. Soy un agujero negro, literal y metafóricamente, trago todo lo que es comestible (y a veces lo que no también) y aun así estoy más vacía de dotes que…que… ¡todo el mundo tiene dotes!
Esto es un desastre, y además mi madre no deja de llamarme, voy a contestar antes de que le destroce sus nervios (como a Mrs. Bennet).

22:57. Estoy alucinando. Mi madre estaba hablando por teléfono con mi tía (tía la cual le explico todo de mi vida) así que me pasó la llamada y me he pasado toda la tarde hablando con ella y mirando Orgullo y prejuicio. Le he hablado del agujero negro.
-         Pero cariño, tú no eres un agujero negro.
-         Bueno, mido casi como uno.
-         Anda, calla. ¿Sabes qué tienes tú, que muchas chicas diez no tienen?
-         Eh… ¿seguro que quieres que conteste? Tiene que ver con el agujero de nuevo…
-         Tienes un corazón que no te cabe en el pecho.
-         Sí, porque está rodeado de gras…
-         ¡Céntrate! –me dijo exasperada.
-         Lo siento, lo siento…
-         Te hablo de corazón, cariño, es algo que todos tenemos y que lo usamos de diferentes formas.
-         De acuerdo, pero a mí solo se me ocurre una forma.
-         ¿Y cuál es?
-         A ver, pues lo usan para… ¿vivir?
-         Tienes suerte que se interponga entre nosotras Francia, que si no…
-         Perdón.
-         Cielo, ¿porqué no te quieres?
Y eso me dejó sin palabras. ¿Por qué no me quiero? ¿Por qué no te quieres? ¿Porqué hay personas que no se quieren?
-         Sí que me quiero…
-         No, no lo haces. No eres perfecta, nadie lo es y…
-         Ehem…
-         Matt Bomer no es válido. Está fuera de nuestro alcance.
Yo y mi tía tenemos un enamoramiento por ese hombre, de verdad lo digo, es perfecto.
-         Si te quisieras un poco más, podrías querer a los de tu alrededor.
-         Yo ya quiero a los de mí…
-         ¿Estás enamorada?
-         No…
-         Pues no lo estarás hasta que te quieras un poco más.
-         Ya, pero…
-         Se me acaba el saldo ¡Saluda a tu madre! ¡Adióoos!
-         Pero…
Y ahí me dejó. Siempre lo hace. Tiene saldo de sobra. Sea como sea, el amor propio nunca había sido un punto en mi lista de objetivos (hago muchas listas, ya verás).
Y he estado investigando un poco (amo internet) y parece que el amor propio es esencial en el curso de la vida de una persona. Sin amor propio uno no puede dar un paso adelante, se queda estancado para siempre regodeándose en su autocompasión. Así que ¡fuera malos pensamientos! ¡Viva el amor propio! Y ya está. Ya me quiero a mi misma. Creo, porque… ¿cómo se quiere uno a sí mismo?

Lo que sí sé hacer es querer a Fitzwilliam Darcy, así que voy a pasar la noche haciéndolo. 

martes, 16 de septiembre de 2014

SEPTIEMBRE, Un tormentoso inicio








15 DE SEPTIEMBRE
74kg (peso postverano), 1 dieta empezada, 1 dieta quebrantada (¡he aguantado hasta las 15:00! ¡Todo un récord!), 1.500 calorías.
Alimentos consumidos hoy:
-         1 taza de té verde sin azúcar.
-         1 manzana.
-         1 bol de sopa de verduras.
-         1 yogur natural con miel.
-         6 galletas untadas con chocolate.
-         1 Cola cao.
-         7 galletas Tostadas.
-         1 bocadillo de chocolate para untar.
-         1 taza de té con azúcar.
-         Agua.
Tarde. Mi habitación. Ugh. Lo último que podía pasarme hoy era acabar helada bajo un par de arboles esperando que una tormenta de hielo cesara. Después de un arrebato de ansiedad y haberme tragado todo lo que había en una despensa para dos meses (la nevera), había decidido hacer algo de ejercicio para quemar todo lo que había comido (que era mucho) y cogí la bici, me puse los auriculares y pedaleé como si se me fuera la vida en ello. Y casi se me va. Porqué de la nada, Dios, el karma, o alguien con poderes capaces de producir un cambio climático instantáneo, provocó una tormenta torrencial. Si hubiera sido de agua, todavía bien, ya que podría pedalear  rápido, aunque me mojase y acabase como un paraguas. Pero ese brujo/bruja que quería hacérmelo pasar mal, tuvo que recurrir a otro tipo de tormenta. Una de hielos. Y no hablo de hielitos pequeños, de esos que te rozan y te producen un pequeño cosquilleo. No. Hablo de esos bloques de hielo que tiras en tu bebida favorita de verano. Grandes y duros. Me pilló por sorpresa y lo único (y patético) que pude hacer fue refugiarme debajo de un par de arboles. Y me pasé allí media hora, mojada (mucho), escuchando In My Veins, y la melancolía me inundó.
Hoy me sentí rara y fuera de lugar. Algo triste. Aunque llevo así desde hace dos semanas. La última vez que me pesé para ser exactos. Pero hoy empezaba el instituto de nuevo (cursando el bachillerato), y nunca antes me había sentido con tan pocas ganas de empezar el curso de nuevo. En realidad siempre estaba muy ilusionada (sí, en serio) de empezar de nuevo, y sobretodo bachiller, pero me sentía como una de esas feas y sucias alfombras en la que te secas los pies del fango cuando te ha pillado por sorpresa una tormenta y has tenido que ponerte a cubierto bajo unos árboles.
Sea como sea no podría ser peor. O sí. Porque hoy he empezado una dieta. Y ya me la he saltado. Es una dieta de siete días, cosa que debería ser fácil y rápida. Pero me entra la ansiedad y me pongo a tragar como una aspiradora.  No es por el hambre, porque podría pasar con hambre mucho tiempo. Es el mero hecho de que pienso que no podré conseguirlo y que seré una gorda vaca para siempre, y qué mejor modo de aceptarlo que comiéndome cinco galletas, y un montón de bollería de más…
Soy un desastre. Por eso he decidido empezar un diario. Uno a lo Bridget Jones. Porque no podría sentirme (a mis casi 17 años) más identificada con ella. Porque ya me veo a mis treinta años, soltera, borracha como una cuba y fumando cigarrillos, soñando con mi sexy jefe en una editorial en la que no pinto nada.  Espero como mínimo tener un pisito y vivir sola. A lo mejor con un gato. Sí, con un gato. Le pondría Darcy (o algo parecido) y sería súper peludo. Y me desdeñaría siempre, como hacen los gatos, tan monos ellos. Yo quisiera ser un gato. Pasarme todo el día de aquí para allá, comiendo y durmiendo, lamiéndome el pelo y mirando por encima del hombro a mi dueño. Sí. Pero aunque quisiera no podría. Porque soy humana, de carne y hueso (y grasa), y si Bridget Jones ha escrito un diario a sus treinta contando sus penas, junto sus amigas y Tom, desquiciándose por su peso, por Daniel Cleaver y su madre (que está loca de remate), ¿porqué una adolescente a sus dieciséis, quejica, histérica y acomplejada no lo hace?
Cabe decir, que yo también tengo a mis amigas feministas, solteras hasta la muerte, esperando, no un príncipe azul, sino más bien alguien DECENTE (recalca esa palabra). Ariana y Zoe, son algo como Sharon y Jude. Aunque no tengo un amigo gay (¡qué sería ya pedir demasiado!), y no tengo en mente a ningún Daniel SexyBoss Cleaver, pero ya aparecerá. Y tiene que hacerlo, para así acabar conociendo a mi Mark Darcy. Mmm…Mark Darcy.
Me voy a comer una galletita.

22:46. Ugh. Mañana empieza oficialmente el instituto. Hoy solo se la han pasado dos horas dándole a la lengua. ¿Por qué soy tan poco original? Mi mochila es negra. Negra como el carbón. Y lo peor es que la elegí yo, así que…
All by myself está sonando. Que oportuno. Creo que me voy a ver El diario de Bridget Jones. Ella estaría mirando Orgullo y prejuicio. Yo haría lo mismo si España hubiese traducido los capítulos en español y los hubiese vendido en DVD. Pero solo están en inglés, y Colin Firth (del cual estoy enamorada, aunque ahora tenga 53 años) habla súper deprisa. Si no puedo verlo en Orgullo y prejuicio lo veré en El diario de Bridget Jones, que es muy parecido al clásico, pero algo más moderno. Y más comercial.

00:03. He acabado de leer muy por encima el libro de nuevo. Mañana tengo que despertarme a las siete y sigo despierta. Mañana me convertiré en zombie ¡yuju!
 Tengo hambre. A lo mejor me coma un cerebro.